Quiero vivir en un mundo creado por mi misma. En el que todo sea lo más feliz posible y que las cosas malas no influyan en mi persona. Me gustaría que estés conmigo en un lugar que sólo nosotros conozcamos, un lugar perfectamente hermoso en dónde no haya ni la más mínima angustia. En dónde no lleguen los malos tratos, los disgustos, las mentiras. Imagino a dos personitas pequeñas en el medio de una hermoso prado, con una catarata de fondo y peces multicolores que salten irradiando todo su esplendor, toda su hermosura. El sol brillando como nunca antes lo había hecho, acariciándonos con su luz arrasadora pero a la vez tenue. Pájaros exóticos cantando melodías únicas, que solo vos y yo podamos escuchar, que nos hagan sentir lo que verdaderamente ocurre en ese mundo perfecto:estamos solo vos y yo. Nada más queda luego de eso. Nuestras voces se pierden entre el eco que repica y la palabra
amor no nos alcanza. La palabra
alma; se intensifica en ese sitio en donde la mayoría de las cosas parecen tener brillo propio. Sería un mundo armado muy geométricamente, y las formas al fin y al cabo no dan satisfacción, porque son sólo f o r m a s... Pero lo que más me apena de todo esto, es que sólo es un sueño que divaga en mi cabeza. Hay momentos que necesito escapar de mi y en ese
momento instantáneamente paso a otro mundo, el cuál me espera con ancias de verme sufrir y es totalmente opuesto al anterior. En ese mundo tan diferente comienzo a pensar que no hay relación entre amar y morir. Todo es gris, oscuro y abunda la tristeza. La mentira es moneda corriente y la arrogancia no tiene pena alguna. Resumiendo, en este mundo no estás vos. Y para simplificar aún más mi vana explicación, puedo decir que se vive en agonía eterna. Lo que intento resaltar es que la poquitas personas que viven en ese mundo están llenas de rencor, odio, violencia, transitando sus días entre la vida y la muerte, es decir, en una agonía aterradora que lo único que provoca es que te extrañe más y más. Depende de una conjunción de factores muchas veces desconocidos el escapar o no de ese mundo siniestro. Odio muy pocas cosas en mi vida, pero si hay una que sinceramente me hace llegar al borde de las lágrimas, es meterme en ese
mundo agoníaco en donde estoy sola, y no te tengo a mi lado.